Del robo con violencia tras la LO 1/2015: el carácter instrumental de la violencia empleada

La reciente Sentencia del Tribunal Supremo, núm. 595/2015, de 15 de octubre, ponente Excmo. Sr. D. José Ramón Soriano Soriano, (Rec: 10277/2015) estima uno de los motivos de un recurso de casación que consideraba indebidamente aplicado el art. 242.1º del Código Penal. Los hechos controvertidos son los siguientes: un hombre entró en una vivienda con ánimo de matar y violar a una mujer y, una vez hecho lo anterior, aprovechó para apoderarse de ciertos bienes de ésta. La cuestión se centra en si el aprovechamiento de la violencia inicial dirigida al asesinato y violación pueden calificar los hechos posteriores como robo y no como hurto. En este sentido, la defensa entiende que no concurrió violencia o intimidación típica para calificar de robo los hechos. Resulta interesante esta sentencia ya que el Tribunal Supremo aplica la reforma operada por la LO 1/2015 para darle la razón al recurrente. Vayamos, pues, al FD 3° de la Sentencia, que dispone:

“Reconocemos que la jurisprudencia de esta Sala ha utilizado para integrar el delito de robo violento el aprovechamiento de la violencia empleada para otros fines, si además se utiliza para sustraer bienes ajenos. Sin embargo, la reforma del C. Penal operada por L.O. 2/2015 (sic) de 30 de marzo ha perfilado la conducta delictiva del robo violento, considerando a la violencia como medio instrumental directamente encaminada al apoderamiento de lo ajeno. El art. 237 nos viene a decir que la violencia o intimidación en las personas se ha de emplear para cometer el delito (es Decir, para efectuar el apoderamiento), o para proteger la huída, o ejercerla sobre los que acudiesen en auxilio de la víctima o que le persiguieran.

El T.S.J., en el fundamento 4º nos explica que “tal violencia lo fue para perpetrar la violación y el asesinato, ….. pero también para llevar a cabo el robo”. “Así, el aprovechamiento de la violencia ejercida para un primer delito sirvió también para la ejecución de los posteriores, no existiendo desconexión causal entre la violencia ejercida y la sustracción efectuada”.

A pesar de ello la reforma del Código Penal debe desplegar efectos retroactivos, a partir de 1 de julio de 2015, si son favorables al acusado ( art. 2.2 C.P .).

3. A pesar de lo argumentado por el T. Superior, el jurado en su veredicto estableció que el acusado entró en la vivienda con la finalidad de matar y violar. Su propósito defraudatorio surgió después de producir la muerte a la joven, cuando la vía para alcanzar los bienes ajenos se hallaba expedita. Por otro lado no sería ningún obstáculo para acceder a la pretensión subsidiaria de castigar el delito por robo con fuerza en las cosas, sin atacar el principio acusatorio, por cuanto en la imputación de los hechos se hallaban plenamente descritos los que podrían integrar este delito (robo en casa habitada) amén de aquél por el que se acusaba (robo violento), y además supondría una disminución del reproche o condena del acusado, ya que se castiga con menor pena ( art. 241.1º C.P . frente al 242.1º y 2º) y son delitos homogéneos (ambos se describen conjuntamente en el art. 237 C.P .).

Sin embargo, en beneficio del reo debe operar igualmente en el robo con fuerza en las cosas la funcionalidad del mecanismo empleado para salvar las barreras defensivas que protegen los bienes muebles y acceder a los mismos.

El art. 237 C.P ., así lo establece cuando viene a señalar que la fuerza utilizada ha de serlo con el propósito de acceder a los bienes apetecidos y de los que pretende apoderarse el sujeto agente.

En nuestro caso, conforme al factum de la sentencia (ap. 12º), el jurado excluyó que la entrada en la vivienda por vía no destinada al efecto, tuviera por causa el apoderamiento de bienes, sino otras finalidades delictivas distintas.

Faltó en todo momento el propósito o dolo del autor de apoderarse de cosas muebles ajenas a través de actos de fuerza. Cuando decidió hacerlo tenía las cosas a su alcance. Ello permite calificar los hechos como propugna el recurrente, es decir, como una falta de hurto del art.. 623.1º C. Penal , a la vista del escaso valor de lo sustraído.

Por consiguiente el motivo debe estimarse, condenando por una falta de hurto”.

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Acerca de Miguel R. Rebolledo

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