Derecho penal

Sobre la agravante de precio, recompensa o promesa. Compatibilidad o no de inducción y precio.

El Código penal español contempla en su art. 22.3°, como circunstancia agravante de la responsabilidad criminal, “ejecutar el hecho mediante precio, recompensa o promesa”. En esta entrada nos ocuparemos de los requisitos que exige el Tribunal Supremo para poder apreciarla y de si es posible aplicar la circunstancia, no solo al ejecutor del delito, sino también al inductor.

El Tribunal Supremo ha declarado en multitud de Sentencias que “para poder apreciar la agravante de precio o recompensa es preciso que sea claramente el motor de la acción criminal, requiriendo las siguientes circunstancias para su existencia:

a) en cuanto a la actividad, el recibo o promesa de una merced de tipo económico para la ejecución del hecho delictivo;

b) en cuanto a la culpabilidad, que el precio influya como causa motriz del delito, mediante el «pactum sceleris» remuneratorio; y

c) en cuanto a la antijuridicidad, que la merced tenga la suficiente intensidad para ser repudiada por el ente social, en virtud de la inmoralidad y falta de escrúpulo que revela. Sigue leyendo “Sobre la agravante de precio, recompensa o promesa. Compatibilidad o no de inducción y precio.”

Derecho penal

Sobre la comunicabilidad de los medios comisivos. Teoría de las desviaciones previsibles. Teoría del dolo eventual

La Sentencia del Tribunal Supremo, núm. 268/2012, de 12 de marzo (REC: 10787/2011), Ponente Excmo. Sr. D. Julián Artemio Sánchez Melgar, analiza la comunicabilidad de los medios comisivos desde distintos puntos de vista. Se pronuncia en el siguiente sentido:

“El art. 65.2 del Código Penal establece al efecto que las circunstancias atenuantes o agravantes « que consistan en la ejecución material del hecho o en los medios empleados para realizarla, servirán únicamente para agravar o atenuar la responsabilidad de los que hayan tenido conocimiento de ellas en el momento de la acción o de su cooperación para el delito ».

Estamos, pues, en presencia de la teoría de las desviaciones previsibles , a las que alude la STS 970/2004, de 22 de julio. Dicho de otro modo: no hay desviación relevante en el curso de los hechos cuando los mismos se producen en el curso normal y habitual de los hechos emprendidos ( SSTS 930/2000 ; 666/2010 ó 835/2010 de 6 de Octubre ). En el mismo sentido, STS 1037/2006, de 26 de octubre.

La jurisprudencia de esta Sala ( STS 838/2004, de 1 de julio ) se ha ocupado reiteradamente del problema de la comunicabilidad de los medios comisivos a los partícipes que no emplearon directamente las armas o los medios peligrosos, señalando la STS 1500/2002, de 18 de septiembre , con carácter general que, aunque admitiéramos que el «pactum sceleris» entre los acusados se limitara al apoderamiento del dinero de la víctima mediante una acción meramente intimidatoria, lo cierto es que el supuesto examinado se inscribe en el ámbito de la llamada teoría de las desviaciones previsibles , reiteradamente aplicada por esta Sala al examinar la cuestión de la comunicabilidad de la responsabilidad por la muerte o las lesiones producidas a la víctima del acto depredatorio por uno de los integrantes del robo. A este respecto, la jurisprudencia de este Tribunal ha establecido que «el previo concierto para llevar a término un delito de robo con violencia o intimidación que no excluya “a priori” todo riesgo para la vida o la integridad corporal de las personas, responsabiliza a todos los partícipes directos del robo con cuya ocasión se causa una muerte o unas lesiones, aunque sólo alguno de ellos sean ejecutores de semejantes resultados personales», pues el partícipe no ejecutor material del acto homicida o lesivo que prevé y admite del modo más o menos implícito que en el «iter» del acto depredatorio pueda llegarse a ataques corporales, cuando menos se sitúa en el plano del dolo eventual, justificándose tanto en el campo de la causalidad como en el de la culpabilidad, su responsabilidad en la acción omisiva o lesiva (véanse, entre otras, SSTS de 31 de marzo de 1993 , 18 de octubre y 7 de diciembre de 1994 , 20 de noviembre de 1995 y 20 de julio de 2001 ), especificando la Sentencia del Tribunal Supremo de 21 de diciembre de 1995 , que no se excluye el carácter de coautor en los casos de desviaciones de alguno de los partícipes del plan inicial, siempre que dichas desviaciones tengan lugar en el marco habitual de los hechos emprendidos, es decir, que, de acuerdo con las circunstancias del caso concreto, no quepa considerarlas imprevisibles para los partícipe Sigue leyendo “Sobre la comunicabilidad de los medios comisivos. Teoría de las desviaciones previsibles. Teoría del dolo eventual”